Christofer Aarón Hernández Covarrubias
El acceso a la vivienda en México sigue siendo un desafío estructural. En muchas ciudades, para quienes no cuentan con créditos superiores al millón de pesos, ser propietario se vuelve prácticamente imposible. En ciudades “caras” como Hermosillo, la lógica es clara: si quieres tener casa propia, tu única opción suele ser comprar en las afueras.
La estrategia consiste en adquirir un terreno no urbano, con la esperanza de que la mancha urbana eventualmente lo alcance. Así se busca que el terreno se revalorice y que eventualmente pueda contar con servicios públicos. El problema: muchas veces esta estrategia depende más de la intuición que de la planificación urbana, dejando a ciudadanos atrapados con terrenos en medio de la nada, sin servicios ni infraestructura básica.